LUNAUT Software Studio

Software · Plataformas

Desarrollo de software a medida

Marketplaces, plataformas con usuarios y suscripciones, paneles internos e integraciones. Cuando lo que necesitas no lo resuelve ninguna herramienta de catálogo, se programa.

Presupuesto cerrado

El análisis se cobra aparte y es corto. De ahí sale un alcance escrito y un precio que no se mueve. Nada de facturar por horas contra un objetivo difuso.

Por fases, con algo que ver

El proyecto se parte en entregas. Al final de cada una hay algo funcionando que puedes usar, no un informe de avance.

Tecnología sin sorpresas

Next.js, React, TypeScript y PostgreSQL. Herramientas mayoritarias y documentadas, para que cualquier programador pueda continuar el trabajo si un día no estoy yo.

El código es tuyo

Se entrega el repositorio completo. Sin licencias, sin partes cerradas y sin dependencia del estudio para seguir adelante.

Cuándo tiene sentido y cuándo no

Tiene sentido cuando llevas tiempo peleándote con una herramienta que casi hace lo que necesitas, cuando tu proceso vive repartido entre cinco hojas de cálculo y un grupo de WhatsApp, o cuando lo que quieres montar —un marketplace, una plataforma con usuarios y pagos— sencillamente no existe como producto de catálogo.

No tiene sentido si una herramienta estándar cubre el 90% de tu caso. Programar desde cero lo que ya puedes contratar por 30 € al mes es tirar dinero, y prefiero decírtelo en la primera llamada que descubrirlo a mitad del proyecto.

La pregunta útil no es «¿se puede programar?» —casi todo se puede—, sino «¿cuánto me cuesta hoy hacerlo a mano?». Si son varias horas a la semana de alguien, la cuenta sale sola.

Qué tipo de proyectos

Marketplaces con dos caras, donde hay que gestionar vendedores, comisiones y pagos repartidos. Plataformas con usuarios registrados, roles y permisos distintos según quién entra. Paneles internos que sustituyen a la hoja de cálculo compartida que ya nadie sabe quién editó por última vez.

También integraciones: conectar tu web con el programa de facturación, sincronizar el stock con el almacén, automatizar el trasiego de datos que hoy hace alguien copiando y pegando.

Y aplicaciones web completas, que funcionan en el navegador sin que nadie tenga que instalar nada ni pasar por una tienda de aplicaciones.

Cómo se presupuesta

Primero una llamada para entender el problema — el problema, no la solución que ya traes pensada. Muchas veces lo que se pide es una función concreta y lo que hace falta es replantear el paso anterior.

Después un análisis breve, que sí se cobra, del que sale un documento con el alcance, las fases, el precio cerrado y la fecha. Ese documento es tuyo aunque decidas no seguir conmigo: puedes llevártelo y pedir presupuesto a otro con él en la mano.

A partir de ahí se desarrolla por fases, con una entrega funcionando al final de cada una. Sin sorpresas al final y sin la clásica factura de ampliación que aparece cuando el proyecto ya no se puede parar.

Dudas frecuentes

Lo que suelen preguntarme

Depende del alcance, y cualquiera que te dé una cifra antes de entender el problema te está vendiendo humo. Un panel interno sencillo puede rondar los 3.000–6.000 €; un marketplace con pagos y varios perfiles de usuario se va bastante por encima. El análisis previo existe justo para poder darte un número cerrado.

Next.js, React y TypeScript en el desarrollo, PostgreSQL en la base de datos, y despliegue en Vercel o donde tú prefieras. Son herramientas mayoritarias a propósito: garantizan que cualquier equipo pueda continuar el proyecto en el futuro.

Tú. Se entrega el repositorio completo, sin licencias ni módulos cerrados. Puedes seguir con otro equipo cuando quieras y no hay nada que te ate al estudio.

Puedes llevarlo por tu cuenta o contratar mantenimiento, que cubre correcciones, mejoras y estar disponible cuando algo falla. Cualquiera de las dos opciones es válida y no hay permanencia.

Sí, siempre que el código esté en un estado razonable. Lo primero es una revisión honesta: a veces continuar sale más caro que rehacer, y en ese caso te lo digo aunque me convenga lo contrario.

¿Hablamos de tu proyecto?

Cuéntame qué necesitas y te digo qué cuesta y cuándo estaría. Sin compromiso y sin presupuestos de tres páginas.